Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

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Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  Maska el Vie Abr 30, 2010 2:12 pm

Arkham bajo la tormenta (Cap. I)


La mañana del 6 de Marzo de 1920 amanece oscura y plomiza, con una densa capa de nubes sobre la ciudad de Arkham. En la lejanía del horizonte, hacia Boston, se escucha el constante retumbar de truenos, como un ominoso heraldo de la tormenta que se avecina, inexorable, imparable, imposible de ignorar. El ánimo general de la ciudad parece coincidir con el clima, pues apenas se escucha sonido alguno proviniente de las otrora ocupadas y bulliciosas calles. Mientras los minutos pasan, observas ociosamente el devenir de la escasa gente que camina por la ciudad y las primeras gotas de agua que comienzan a mojar el pavimento; la tormenta no tardará en llegar.



Tu atención sigue centrada en la ventana, por la que observas el gris firmamento y las desoladas calles de Arkham, cuando unos breves y apresurados golpes suenan en la puerta, como si coreasen a los truenos que, cada vez, se oyen más y más cerca. Por debajo de la puerta se desliza un papel, que no tardas en reconocer como un telegrama de la Western Union, pulcramente doblado. Te apresuras a recogerlo y tu mente se pregunta quién podría contactarte mediante dicho método, mientras tus manos lo despliegan. Lees el telegrama con premura y anticipación ...





Cuando terminas de leerlo, lo vuelves a doblar y lo dejas sobre la mesa que hay junto a la puerta, con sensaciones ambiguas y entremezcladas, al tiempo que la lluvia comienza a descargar con fuerza en el exterior. Vuelves a la ventana, pero ya no miras las mojadas calles ni el firmamento gris, sino que tu mente retrocede en el tiempo, hasta aquel momento, años atrás, cuando conociste por primera vez al señor William Robinson y te hizo aquel gran favor ... "Por fin, por fin, el momento de pagar." Sabías que este momento llegaría, tal y como Robinson te dijo, con su voz profunda y sincera: "Habrá un día en el que necesitaré que me devuelva el favor. Habrá un día en el que necesite de sus habilidades. Cuando ese momento llegue, se lo haré saber.". Y un relámpago, seguido de un fuerte trueno, acompañan el recuerdo de dichas palabras, como si Zeus mismo te recordase aquel momento.

El telegrama es la señal de que ha llegado el momento, tantas veces anticipado por ti, ese instante que siempre estaba en el futuro por llegar, que por fin se materializa en forma de papel amarillento delante de ti. Mientras la tormenta descarga sobre Arkham, te sientes aliviado de poder quitarte esa deuda de encima, pero por otro lado, sientes un cierto temor hacia lo que espera de ti el señor Robinson ...

Spoiler:
Ahora, cada uno de vosotros, de manera breve y rolera, que describa en un único post a continuación qué favor le debe a William Robinson, vicedecano de la Universidad de Miskatonic. Este post servira a modo de presentación de vuestros personajes. Por ejemplo, puede que te dejara el dinero suficiente para evitar que te desahuciasen de tu casa, que te consiguiera una beca para la Universidad y pudieras estudiar, que te ayudara contratando a aquel caro abogado que te salvó de la cárcel, que consiguiera aquel médico que salvó la vida a tu hermanita, etc. Pensad en un favor importante que haya hecho a vuestro personaje, que ahora le tenéis que devolver, y relatadlo de manera breve, a modo de recuerdo.

Datos útiles: El señor William Robinson tiene 62 años, suficientes como para conoceros a todos desde hace un tiempo, tanto a los jovenes como a los más curtidos. No tenéis una relación diaria con él, pero es conocido por toda la ciudad y sus alrededores. Además de vicedecano de la Universidad de Miskatonic, es conocido por ser un miembro prominente del Rotary Club de Arkham, una organización benéfica (bajo la que os podría haber ayudado).
Spoiler:
Editado para cambiar la fecha ... Un fallo lo tiene cualquiera Razz
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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  Tanis el Vie Abr 30, 2010 10:44 pm

Spoiler:

Hermana Clarise Franklin, monja.
¡Cuántos favores le debían al Sr. William Robinson en el convento de las hermanas de Santa María!
En los momentos de mayor necesidad siempre podían contar con él.
Cuando era necesario ampliar las salas que atendían a los desahuciados siempre estaba dispuesto a organizar una cena benéfica a través del Rotary Club de Arkham para conseguir los fondos necesarios.
Si se necesitaba cualquier trabajo profesional, siempre conocía a la persona exacta para hacerlo de forma desinteresada.
Si había cualquier problema, siempre tenía contactos en el Ayuntamiento para solucionarlo a la mayor brevedad.
Si era necesario contar con profesores para el incipiente colegio del barrio marginal, siempre había profesores de la Universidad dispuestos a ceder su tiempo sin pedir nada a cambio.

La hermana Clarise conocía al Sr. Robinson desde hace sólo 2 años. Era un momento de apremiante necesidad para el convento. Estaba apunto de cerrar y era necesaria una importante reparación y dinero para pagar una hipoteca. Si el convento cerrada, todos los sintecho que a diario vivían en él, enfermos y sin posibilidad de futuro, quedarían en la calle en la más absoluta miseria. Y no sólo eso, los niños de la incipiente escuela volverían a las calles de las cuales habían salido, nido de crimen y perdición.
Fue la vez que hizo falta un mayor apoyo. Se organizo una gran jornada benéfica para recaudar fondos, y fue un éxito gracias al Sr. Robinson.
Para tal evento la madre superiora eligió como representante del convento a la hermana Clarise en una de sus primeras salidas del mismo. Era necesario conseguir el mayor dinero posible, y pensaba que su juventud, su vitalidad, su bondad y su angelical rostro ablandarían los bolsillos de los más acaudalados de Arkham. Al fin y al cabo, nadie recordaba la nota de su padre…

Y fue en esa cena donde la hermana Clarise conoció al Sr. Robinson y un poquito del mundo. El dinero se consiguió, el covento se salvó y la hermana Clarise conoció a un sinfín de personas que le motivaron una curiosidad por multitud de temas que hasta entonces desconocía.
Para saciar esa sed de conocimiento, la hermana Clarise se involucró mucho más en la captación de fondos para el convento, lo que le permitió hacer numerosas salidas y visitar, gracias a la colaboración del Sr. Robinson, la Biblioteca de la Universidad de Miskatonic, donde podía dedicar tardes enteras a leer y viajar en alas de la imaginación.
¡Nunca le agradecería bastante al Sr. Robinson lo que había hecho por ella y por el Convento!
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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  L0cC0 el Dom Mayo 02, 2010 10:50 am

Spoiler:

James S. Chesterton, 38 años, Detective Privado

Francis Gideon Chesterton había sido un gran hombre. Nunca acumuló grandes cantidades de dinero ni extensas propiedades a las afueras de la ciudad. Sólo era el celador de la universidad, en la que trabajaba para sacar adelante a su esposa y a su hijo James, un adolescente que frecuentaba muy malas compañías.

Con tan sólo 19 años James tuvo sus primeros problemas con la Ley. Un coche robado para hacer una pequeña escapada de fin de semana a Boston dio con los huesos del alocado joven en el calabozo de la Comisaría. Una travesura que podía tener funestas consecuencias en el futuro de James, que era conocido como uno de los jóvenes más problemáticos de la ciudad.

La estrecha relación que con el paso de los años habían forjado su padre y uno de los empleados de la universidad permitió que el joven James recibiera las herramientas para romper con aquella vida que llevaba y que, de no ser corregida y reencauzada, acabaría por malograrse sin remedio.

Un empleo como celador y la posibilidad de formarse para convertirse en un hombre de provecho. Aquellos había sido los regalos que William Robinson le había entregado muchos años atrás. Había estudiado derecho, pero nunca llegó a satisfacerle la idea de ser abogado. No, James no servía para estar detrás de una mesa de roble escribiendo alegatos, o recitándolos enconadamente ante un tribunal. Se estableció como Detective Privado y comenzó a trabajar para la gente de Arkham. Curiosamente, después de todo había encontrado una utilidad a los años que había pasado haciendo "amigos" en la calle.

Sí, le debía mucho a aquel viejo, y si éste reclamaba su presencia entonces es que había un buen motivo para ello.

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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  benigno el Dom Mayo 02, 2010 7:26 pm

Spoiler:

Amos Tahza - Timador profesional

Hmmm, lo cierto es que no imaginaba que llegaría a ver esto, Mr Robinson
pidiendole algo... por lo general, Amos no era un tipo que acostumbrase a que
le pidiesen nada, salvo por supuesto, cuando él quería que lo hicieran.

Las misivas que normalmente recibía de William, eran normalmente más
placenteras, lo cierto es que siempre dando, y nunca recibiendo. Le enviaba
fotos, publicaciones y noticias relacionadas con su hijo Barry, sus notas,
escritos y trabajos destacados, este tipo de cosas. Pero un telegrama ? y
solicitando su presencia ?.

Le estaría preparando algun timo? se la estaría devolviendo después de tanto
tiempo?. No cuadraba, William no era de ese tipo de gente, y podía haber hecho
mil y una jugadas y sin embargo nunca las había ejecutado... entonces.. Qué ??

Realmente necesitaría su presencia ?

Automáticamente le vino a la memoria aquella tarde, 15 años atrás, en el
Rotary... Le había llevado 1 año casi la preparación de aquel golpe, pero ni
se lo olieron... ahí estaba, cenando y charlando amigablemente con 10 tipos a
los que había aliviado de una importante suma de dinero, y no solo no se
habían dado cuenta, sino que ahí estaban celebrando con él el que les hubiese
avisado a tiempo para no perder más dinero. Se había convertido en miembro
honorífico del Rotary.. Él !!! imaginense. Y su hijo había entrado
inmediatamente en la universidad con las mejores becas y estudios pagados
gracias al fabuloso timo que se había marcado.

Cierto es, que ni su hijo sabía que era su hijo, ni ninguno de los presentes
tenía ni la más puñetera idéa de donde había ido su dinero.

Saboreando un agradable puro aquella noche, en uno de los comfortables sofás
de Rotary, se sentó a su lado William, y le soltó a bocajarro, pero con toda
la suavidad del gentleman que era:

- "Me alegro de que con esto Barry tenga su futuro asegurado".

Casi se me atragantó el coñac, inmediatamente miré de reojo a ver si tenía
algún policía detrás mío esperando para echarme el guante, pero no. Solo
estaba William enfrente mío con una sonrisa de satisfacción... una sonrisa que
yo conocía muy bien, MI SONRISA, esa era la mía, mía por derecho después de
trabajarme un golpe, y ahí la tenía él...

- "Qué vas a hacer William?".

Era claro que poco podía hacer sino admitir todo, nadie en el mundo sabía que
yo tenía un hijo, pero que se llamase Barry y que además todo esto lo hubiese
montado para él... vaya, ni yo mismo estaba seguro de querer reconocer que yo
lo supiese.

- "Nada, nada... quizás algun día necesite que me eches una mano para algo.
Es demasiado tiempo de pensar en tí como amigo, como para ahora cambiarlo de
golpe por una nimiedad así... además rompería el corazón de muchos
caballeros poderosos si supiesen que habían sido estafados, y las
repercusiones de eso no serían buenas para nadie".

Me fui de la ciudad y no he vuelto a aparecer por ahí.. No me fiaba, yo no
hubiese hecho lo mismo que él, y no me fiaba. Sin embargo, ha seguido
mandándome correspondencia y teniendome al tanto de mi hijo contínuamente
durante todo este tiempo.

Si es un timo... es de los mejores, 15 años de preparación merece la pena
verlo aunque sea en el papel del pardillo!.


Última edición por Maska el Dom Mayo 02, 2010 8:04 pm, editado 1 vez (Razón : He cambiado los nombres para que se refieran a William Robinson.)

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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  Damobra el Miér Mayo 05, 2010 10:15 pm

A Lucas Corso no le gusta hablar del pasado. Y menos aun que el pasado vuelva, haciendose un sitio entre las preocupaciones y asuntos de hoy

Un negocio cerrado hacia ya mas de 5 años era el pasado.

"Ademas,aquello ocurrio hace mucho, en otra ciudad, y la puta esta muerta". A veces el poeta ingles tenia una frase que valia para algo mas que para tarjeras de cumpleaños. Mañana pensaria otra vez, mas despacio, sobre el pasado, las deudas y su coste.

Hoy, no.
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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  Ripcurl el Dom Mayo 09, 2010 9:04 pm

Spoiler:

Stuart JJ Bronson
No esperaba que este momento fuera a llegar. Es más, confiaba en que nunca llegara.
Lo tenía olvidado todo, mi mente habia apartado de sí todo esos recuerdos... quizás debería llamarlos más bien pesadillas.
Ahora ha vuelto, y está cubierto por un manto de sangre, como lo estaba Wilfred. Ah, Wilfred... cuanta sangre podía almacenar su pequeño cuerpo, cuánta parecía cubrir el suelo de aquella habitación, no recuerdo si andaba o nadaba mientras me acercaba a él, a sus restos, a su cadáver.
William me creía, fue de los pocos que me creyeron sino el único. Odio a Arkham, odio a todo sus habitantes, pues entre ellos están los culpables y llevo aquí 10 largos años macerando mi odio esperando una oportunidad. Confio en que la llamada de mi amigo, ¿pues acaso no es William lo que más se aproxima a un amigo mio?, no sólo sea en su ayuda y me brinde mi ansiada venganza.
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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  Maska el Lun Mayo 10, 2010 10:18 am

La comisaria de Church Street era un edificio de ladrillo de dos plantas, con paredes grises y ventanas que parecían vigilar la calle, que transmitía un aura de autoridad palpable en sus cercanías, como si por sus junturas se filtrara lo que sucedía en su interior.


Un hombre traspasó las puertas de la comisaría, con aire dubitativo, mirando a su alrededor, como si no supiera muy bien lo que buscaba. El policía que estaba tras el mostrador, un curtido hombre calvo, con uniforme, lo observó con ojo experto y, sin tardar más de un instante, salió de detrás del mostrador y se acercó a él.
- Busca al señor Robinson, ¿verdad? - El visitante asintió levemente, aliviado por la oportuna acción del policia. - Acompáñeme, por favor.

El policía le guió a traves de varias puertas y pasillos forrados de madera y retratos de policias condecorados, en completo silencio, mientras se dirigían a unas escaleras descendentes, por las que bajaron. El sótano se componía de un largo y estrecho pasillo, con paredes de yeso y varias puertas cerradas, flanqueadas por archivadores y cajoneras repletas de dosieres. El olor a humedad flotaba en el ambiente, y aquí y allá, manchas de filtraciones adornaban los rincones del corredor. Tras unos metros caminando por el estrecho pasillo, el policía se detuvo junto a una puerta metálica, con varias cerraduras.

Cuando su acompañante abrió la puerta, el hombre pudo ver la sala médica de la comisaría, iluminada por dos ventanas a nivel del suelo que daban al patio interior, un lugar desde donde ni los curiosos ni los reporteros podían otear lo que allí sucedía. Varias estanterías de madera, unas repletas de instrumental y tarros de porcelana conteniendo compuestos, y otras, llenas de frascos de cristal en las flotaban diversos e irreconocibles órganos, tapizaban las paredes de la sala médica. Tres hombre y una mujer, una monja, estaban sentados en unas sillas, expectantes, y un tanto nerviosos. De pie, dos hombres trajeados, de porte sereno pero preocupado, el uno, por su actitud y familiaridad con la sala, solo podía ser el comisario; el otro, de pelo canoso, y poblado bigote, no era sino William Robinson, el ahora vicedecano de la Universidad de Arkham.


Tras los dos hombres, se podían ver tres mesas de autopsia de acero pulido, una de las cuales estaba ocupada por un cadáver piadosamente cubierto por una sábana. El hombre no pudo más que tragar y contener el escalofrío, pues entre los vapores de formol y lejia por fin podía reconocer un leve pero ineludible olor a carne que ha estado demasiado tiempo expuesta a la luz del sol.
- ¡Ah, el último de los presentes! Me alegro de que haya podido llegar. Tome asiento, por favor. - dice el anfitrión, mientras con la mano señaló la silla que quedaba vacía, junto a los anaqueles con frascos de especímenes. El hombre comprendió por qué era la silla que había quedado sin usar, mientras trataba de no mirar aquello que flotaba en el amarillento líquido, tan próximo a él. - Creo que ninguno de ustedes se conoce, pero todos me conocen a mi. Les presentaré antes de entrar en materia, si no tienen inconveniente.

Ante el silencio de la sala, el señor Robinson prosiguió.

- Esta es la hermana Clarise Franklin, de las Hijas de Santa María Inmaculada, cuyo convento se encuentra en las afueras de Arkham. - dice Robinson señalando a la mujer, que saluda levemente con la cabeza. - La hermana Clarise es conocida por su capacidad para conseguir que los más pudientes de Arkham acudan en ayuda de su convento.
- El señor James Chesterton, investigador privado. - y señala a un hombre de mediana edad, con gesto serio y ojos inquisitivos. - Si recuerdan el caso Strazza, fue el señor Chesterton el que consiguió las pruebas que ayudaron a condenar a Coll Porter.
- El ... "señor" Lucas Corso, bibliófilo y agente comercial. - esta vez señala a un hombre que comienza a entrar en la madurez, con una perilla arreglada, mirada punzante tras unas gafas, y sonrisa como si Robinson y él tuvieran un juego secreto entre medias. - El señor Corso ha trabajado indirectamente para la Universidad de Miskatonic en alguna ocasión ... y muchas más en su contra. Aquel ejemplar del "Malleus Maleficarum" acabó saliéndonos muy caro, señor Corso, pero debo agraderle personalmente que terminase en nuestras vitrinas.
- El señor Amos Tahza, altruista y benefactor. - señala ahora a un hombre trajeado, que sujeta un bombín entre sus manos, cuidado bigote y modales delicados. - Amos, espero que tus "negocios" sigan yéndote bien. - sentencia con una sonrisa.
- El señor Stuart Bronson, amigo y estudioso. Me hubiera gustado encontrarnos en una situación más tranquila y confortable que esta, Stuart. - Un hombre entrado en años, con profundas arrugas en su cara y ojos profundos, asiente ligeramente con la cabeza, quitándole hierro a la situación.

- Y creo que con las presentaciones hemos terminado con los momentos agradables de esta reunión. Les he convocado aquí porque necesitamos su ayuda en un caso que podríamos definir como ... extraño. - El comisario cruza los brazos y podéis ver como asiente ligeramente con la cabeza con los labios tensos y apretados. - Creemos que, debido a los inusuales matices de este suceso, una investigación con un enfoque convencional no dará resultados. Pensamos que ustedes, un grupo heterogeneo, podrían arrojar luz a aquello que ... pero creo que es mejor que el inspector Stockes les dé los detalles.


El inspector se adelanta y se dirige a vosotros.

- Buenos días, caballeros ... y señorita. Iré al grano. En la mañana del 5 de Marzo, la señora Angela Miller, el ama de llaves de la residencia de profesores de la Univeridad de Miskatonic se disponía a realizar sus habituales tareas de limpieza de las instalaciones. Todo iba como siempre, hasta que llegó a la puerta del señor Sebastian Andrew, profesor de Antropología de la Universidad, que encontró cerrada. La señora Miller dispone de un juego de llaves para esas situaciones, y suele entrar en las habitaciones y limpiar cuando los profesores están ausentes. - comenta mientras se atusa el bigote. - Cuando la señora Miller fue a abrir la puerta, se dio cuenta de que no podía meter su llave del todo, pues la puerta estaba cerrada por dentro, con la llave puesta en el otro lado. La señora Miller llamó a la puerta repetidas veces, sin obtener respuesta alguna. Tras aquello, la señora Miller se asustó y bajó corriendo a avisar al bedel, pues temía que al profesor Andrew le hubiera sucedido algo. Ya con el bedel, el señor Watson, a su lado, ambos subieron, volvieron a intentar abrir la puerta y llamaron de nuevo al profesor Andrew, otra vez sin respuesta. El señor Watson, consciente de que aquello era una emergencia, cargó contra la puerta con su hombro y la descerrajó. En el interior de la habitación, yacía el profesor Andrew, muerto, con una expresión de horror en su cara abotargada. - la faz del inspector muestra su desagrado cuando rememora la escena. Sus ojeras se hacen más evidentes que nunca. - La policia no tardó en ser avisada, y yo mismo acudí a la escena, y puedo certificar lo que cuento. El profesor Andrew yacía en el centro de la habitación, sin signos de violencia externa, excepto por un pequeño hematoma en la parte posterior de su cabeza, que pudo ser causado al golpearse contra el suelo. La autopsia muestra que dicho golpe no fue la causa de la muerte. La pechera de su traje y su corbata estaban empapadas y un pequeño charco de un líquido que, tras ser analizado, resultó ser agua de mar, rodeaba el cadáver. - El inspector Stockes para y parece dudar antes de añadir más detalles a su relato. - Asumo que sabran ser discretos en cuanto les cuente a partir de ahora, pues los detalles que siguen son, cuando menos, perturbadores ... La puerta había sido cerrada desde dentro y la llave, efectivamente, aun estaba en la cerradura. Las ventanas también estaban cerradas por dentro, atrancadas torpemente con una madera ... ambas estaban sin forzar, y no se veía signo alguno de violencia en la habitación ni de que nadie, aparte del Profesor Andrew, hubiera entrado. En cuanto al cadáver ... una vez revisada la habitación, se le trajo aquí, donde se le realizó la autopsia. Ésta reveló que el profesor Andrew murió ahogado. Sus pulmones estaban llenos de agua salada, agua de mar ... no sabemos cómo llego allí dentro, pero allí estaba ... incluso guardamos muestras para mandarlas a Boston. El resto de la habitación, excepto el pequeño charco que ya les mencioné, estaba completamente seca ... es como si el agua ... como si el agua hubiera salido de la nariz y la boca del profesor ... - comenta el inspector con cierto nerviosismo, mientras mira al señor Robinson, que parece adelantarse para aliviar al inspector Stockes de su narración.

- Como habrán podido comprobar, no nos enfrentamos a un caso normal y corriente. Algo extraño y ... oscuro parece estar tras el asesinato del profesor Andrew. La policia se encuentra sorprendida, abrumada, carente de pistas en esta investigación. Por eso el inspector Stockes, consciente de quizás existan cosas no demasiado ... convencionales, pidió mi ayuda para arrojar algo de luz sobre este caso. Es por eso que les pido ahora que me devuelvan el favor que les hice a cada uno de ustedes por separado. - dice con gesto serio y, por los movimientos de sus manos, podéis deducir que se encuentra algo nervioso. - Sebastian Andrew era, además de profesor de Antropología de la Universidad de Miskatonic, un hombre gentil, honrado, e incapaz de hacer daño a nadie. No se me ocurre ningún motivo por el cual nadie le deseara ningún mal, y menos matarle ... - baja la vista y se hace un incómodo silencio en la sala.

- Les proporcionaremos toda la información que necesiten, pero deben entender que este es un asunto extraoficial, y que en modo alguno está ligado a la policía de Arkham. No disponen ustedes de ningún tipo de autoridad oficial que no tuvieran antes. - Os mira a todos a los ojos, esta vez con un porte más templado, pero con las cejas fruncidas sobre sus ojos. - Si tienen alguna pregunta, este sería un buen momento para hacerla. Y si alguien quiere examinar el cadáver ... - y señala al bulto cubierto que yace inerme sobre la mesa de autopsias.
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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  Tanis el Lun Mayo 10, 2010 10:44 am

-"Ave, María Purísima"; exclamó la hermana Clarise a la vez que se santiguaba e iniciaba una breve oración en voz baja por el alma del difunto.
Una vez finalizada la oración, se dirigió al inspector y le comentó:
-Si no le importa, me gustaría ver el cadáver. Si bien lo que comenta es harto extraño, dentro de nuestro sanatorio hemos atendido multitud de enfermos con las más extrañas dolencias, por lo que la muerte y sus efectos no nos son extraños.
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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  benigno el Lun Mayo 10, 2010 11:17 am

Amos, daba vueltas a su bombín un tanto nervioso mientras observaba cómo se levantaba la buena monjita a ver el cadaver, sin poder ocultar una cierta mirada de desagrado hacia el cuerpo.

- "Yo por mi parte no estoy en absoluto familiarizado con asesinatos, muerte y sus desagradables corolarios. Y no tengo el más mínimo interés en verlos con todo lujo de detalles ahora." Su voz era grave, nada estridente, como de locutor radiofónico, acostumbrado a ser escuchado sin necesidad de levantar la voz. Apenas había susurrado, sin embargo, todos los presentes habían podido oirle con claridad.

- "Estimado Sr Robinson, le agradezco la confianza que pone en mí así como la oportunidad que me brinda respecto al favor que tantos años llevo queriendo devolver. Bien sabe usted sin embargo, cuan lejos de cualquier experiencia propia esto que me presenta está" Dice haciendo un gesto vago con la mano hacia el cadáver.

-"Han descartado ustedes la posibilidad del suicidio?. Es curioso que muriese ahogado sin tener mojada la cabeza." Dice cambiando de tema "Aunque imagino que habrán batido bien sus aposentos despacho y todos los alrededores del edificio, sobre todo la parte inferior de las ventanas y no habrán encontrado nada digno de mención. Pero, sería posible visitarlos?. Me encontraría más cómodo lejos de un cadaver y a buen seguro, sería más útil en esos ámbitos que no inspeccionando cuerpos sin vida".

- "Por otro lado, sería interesante que nos comentase más en profundidad qué temas movían al Sr. Andrews... qué temas estudiaba en concreto, qué tipo de vida tenía, lugares que frecuentaba... y hmmm, en fin, otro tipo de información más sórdida que pueda resultar relevante."

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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  L0cC0 el Lun Mayo 10, 2010 8:41 pm

Sabía que la cosa iba a ser rara... pero la explicación del Inspector le dejó realmente boquiabierto. ¿Ahogado¿ ¿Con agua de mar? ¿En su propia habitación? James cerró los ojos mientras se frotaba las sienes con la punta de los dedos, tratando de encontrar un punto por el que empezar a trabajar.

- "Supongo que el forense no habrá hallado nada aparte de agua en el estómago o los pulmones del señor Sebastian Andrew, ni ninguno de los síntomas de lucha típicamente asociados a una muerte violenta, como material biológico bajo las uñas, heridas superficiales en los nudillos, lesiones graves en el cráneo, marcas de estrangulamiento en el cuello o hematomas defensivos en los antebrazos..."

"...no, entonces la cosa sería demasiado sencilla y tú no estarías aquí, James", pensó inmediatamente después de terminar la frase.

- "¿Dónde está la ropa que llevaba puesta en el momento de ser encontrado? ¿Alguien ha examinado las prendas con detenimiento? Por otra parte, supongo que no tendrán inconveniente en que echemos un vistazo a la habitación del difunto, ¿verdad?"

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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  L0cC0 el Mar Mayo 11, 2010 4:47 pm

========== Texto descriptivo =========

Perdón, había olvidado insertar esta parte en mi bloque. Considérese anexa al mismo.

Como no sé exactamente si mi personaje está familiarizado con los protocolos forenses de 1920 (en caso de que existieran y se aplicaran en esta aventura), y dado que no tengo ningún conocimiento en Medicina (más allá del normal para cualquier personaje no versado en la materia), entiendo que la opción de descubrir algo útil en una inspección física del cadáver escapa a mis posibilidades. Mi personaje se va a centrar en inspeccionar con detenimiento tanto la ropa del difunto como su habitación [ Descubrir 65% ]. Concretamente, en su habitación prestaré especial atención a la regla del "Busca algo que falte, algo que sobre o algo que no se encuentre en su sitio".

Por cierto, si en la Universidad existe alguna cámara de fotos me gustaría pedirla prestada para realizar unas cuantas capturas (ya las revelaré yo en mi oficina). Ya sabes, el tipo de fotos que pudieran aparecen en un libro de Iker Jiménez sobre misterios sin resolver del s. XX [ Fotografía 30% ].

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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  benigno el Mar Mayo 11, 2010 5:10 pm

========== Texto descriptivo =========

Oh sí, es verdad.. se me olvidaban, los mensajitos al master...

Utilizo toda mi psicología vaya, para ver si el policía o alguien parece ocultar algo.
En el caso de que tenga esa sensación, asumiré un poquitín más de riesgo para la siguiente acción. (El riesgo no es lo mío, recuerda..).

Si viera cualquier momento propicio de charla con los demás, o de examen del cadaver o lo que fuese, en un momento de descuido intentaría afanar la libreta al policía si la deja por algún lado, o si tengo MUY BUENA ocasión de levantarsela del bolsillo. Lo otro que intentaría es charlatanería para que me dejase ojear la libreta y arrancar alguna página que me pareciese interesante. Lo que viese más propicio.

En general asumiré muy poco riesgo, si no lo veo claro, no lo hago. Si sospecho que se ocultan cosas, asumiría un poquito más... un poquito, como digo.

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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  Maska el Miér Mayo 12, 2010 7:10 am

La voz del Master:
Spoiler:
Equipo: En principio todo el mundo posee lo básico para desempeñar su profesión principal. Eso no significa que lo lleve encima en todo momento, pero lo posee. Para cosas más extrañas, ya lo hablaremos caso a caso. Por ejemplo, el señor Chesterton (personaje de L0cC0) posee un Ford T de segunda mano, donde lleva una de las voluminosas cámaras de la época (http://theletter.co.uk/images/lc/rolleiflex.jpg). En su piso, posee una pequeña habitación que usa como laboratorio.

@L0cC0: No estás familiarizado con las técnicas y conocimientos médicos de las autopsias de la época, pero sí estás familiarizado con sus resultados. Es decir, que con el informe en la mano, sabes interpretarlo (asumimos que tu personaje tiene nociones de criminología, y sabe que ciertas sustancias en la sangre envenenan, o que unas marcas moradas en el cuello significan estrangulamiento)

@Benigno: Robar en una comisaria es un GRAN riesgo Smile
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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  benigno el Miér Mayo 12, 2010 7:10 pm

Spoiler:

Pues nada... que no hay cojones entonces...

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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  Maska el Jue Mayo 13, 2010 10:32 am

Tras el relato del inspector, el silencio se apodera de la sala, solo roto por unos suaves susurros, que podéis identificar como una oración pronunciada por la hermana Clarise, mientras aferra el crucifijo que porta en su pecho. Parece que eso le da fuerzas, pues se levanta de la silla, y con voz firme y decidida, se dirige al comisario Stockes:

- Si no le importa, me gustaría ver el cadáver. Si bien lo que comenta es harto extraño, dentro de nuestro sanatorio hemos atendido multitud de enfermos con las más extrañas dolencias, por lo que la muerte y sus efectos no nos son extraños.

- Por supuesto, adelante. - dice el inspector, mientras con la mano le señala el bulto cubierto con la manta. La hermana se acerca a la fría mesa de autopsia, y con su mano blanca aferra la manta y la levanta con estudiada y profesional delizadeza, lo suficiente como para que ella pueda verlo, pero lo justo para que nadie más tenga que ver el cadáver. Bajo la sábana, la hermana Clarise puede ver el cuerpo lívido del profesor Andrew, todavía con la rigidez característica del rigor mortis y el incipiente retraimiento de la carne sobre las uñas y el pelo. Su cara está tranquila e inexpresiva, como tantas otras que la hermana Clarise ha visto en la misma situación. Sobre su pecho, está cosida la familiar cicatriz en forma de Y, que ha permitido al cirujano acceder con facilidad a los órganos internos del cadáver. La hermana, musitando otra oración por el alma del difunto, comienza a examinar el cuerpo, con ojo clínico.
Spoiler:
Tirada de Medicina (40%) = 37 --> Éxito. Estudias el cuerpo con detenimiento, buscando cualquier anomalía, pero tu cuidadoso examen no te revela nada que no te haya comentado el inspector Stockes. No hay nada inusual que no supieras ya.
Mientras la hermana examina el cadáver, el resto de los presentes parecen rumiar en silencio la situación; el señor Chesterton cierra los ojos mientras masajea sus sienes, Amos Tahza juega nerviosamente con su bombín y se levanta a deambular por la sala, como si eso le ayudara a pensar ...

- Supongo que el forense no habrá hallado nada aparte de agua en el estómago o los pulmones del señor Sebastian Andrew, ni ninguno de los síntomas de lucha típicamente asociados a una muerte violenta, como material biológico bajo las uñas, heridas superficiales en los nudillos, lesiones graves en el cráneo, marcas de estrangulamiento en el cuello o hematomas defensivos en los antebrazos ... - comenta el investigador, como si estuviera pensando en voz alta, y no preguntando a sus interlocutores. Con su cabeza niega, sabiendo cual es la respuesta a su propia pregunta. - ¿Dónde está la ropa que llevaba puesta en el momento de ser encontrado? ¿Alguien ha examinado las prendas con detenimiento? Por otra parte, supongo que no tendrán inconveniente en que echemos un vistazo a la habitación del difunto, ¿verdad?

- ¿La ropa? Sí, claro. Está en otra habitación. Ahora mandaré a buscarla. Ha sido ya examinada, pero si quiere echarles un vistazo ... - El inspector Stockes se acerca a la puerta de la sala y, tras abrirla, intercambia unas palabras con el policía que os acompañó. El agente asiente con la cabeza y le veis desaparecer por el pasillo. El inspector vuelve a entrar en la sala. - En unos minutos tendrán la ropa aquí.

- Yo por mi parte no estoy en absoluto familiarizado con asesinatos, muerte y sus desagradables corolarios. Y no tengo el más mínimo interés en verlos con todo lujo de detalles ahora. - dice el señor Tahza, deteniéndose por un momento. - Estimado Sr Robinson, le agradezco la confianza que pone en mí así como la oportunidad que me brinda respecto al favor que tantos años llevo queriendo devolver. Bien sabe usted sin embargo, cuan lejos de cualquier experiencia propia esto que me presenta está. - Dice haciendo un gesto vago con la mano hacia el cadáver. - ¿Han descartado ustedes la posibilidad del suicidio? Es curioso que muriese ahogado sin tener mojada la cabeza.

- Mmm, lo cierto es que, aunque no hemos descartado ninguna posibilidad debido a lo extraño del caso, el suicidio por ahogamiento es, cuando menos, altamente improbable.

- Aunque imagino que habrán batido bien sus aposentos despacho y todos los alrededores del edificio, sobre todo la parte inferior de las ventanas y no habrán encontrado nada digno de mención. Pero, ¿sería posible visitarlos?. Me encontraría más cómodo lejos de un cadaver y a buen seguro, sería más útil en esos ámbitos que no inspeccionando cuerpos sin vida.

- Enlazando con lo que ha preguntado su compañero, el señor Chesterton, perdone que no le haya contestado antes, no tenemos ningún inconveniente en que visiten la habitación del profesor Andrew, una vez que nuestro cuerpo de investigadores ha peinado de manera minuciosa dichas estancias. Les adelanto ya que no encontramos nada fuera de lugar ... y que no lo encontrarán ustedes. - dice, envarándose ligeramente. El vicedecano carraspea ligeramente tras él, y el inspector parece vacilar. Finalmente, se atusa el bigote y añade - Pero creo que no sucedería nada si ustedes visitan y ... examinan las estancias del profesor.

- Por otro lado, sería interesante que nos comentase más en profundidad qué temas movían al Sr. Andrews... qué temas estudiaba en concreto, qué tipo de vida tenía, lugares que frecuentaba... y hmmm, en fin, otro tipo de información más sórdida que pueda resultar relevante.

- Mmmm, creo que esos aspectos de la vida del señor Andrew es mejor que se los cuente el señor Robinson.

- El profesor Andrew es ... perdón ... era profesor de Antropología de la Universidad de Miskatonic desde 1907. Su especialidad eran las culturas indias del noreste americano; Maine, Massachusetts, New Hampshire y Connecticut, principalmente. Solía viajar a los poblados y reservas para estudiar in situ a los nativos y documentar sus costumbres, a veces subvencionado por la propia Universidad, a veces de manera privada. En los archivos de la Universidad tenemos prácticamente todos los ensayos y estudios que Sebastian hizo sobre ese tema, ya que planeaba escribir un libro en un futuro no muy lejano. - comenta el vicedecano. - En cuanto a su vida y costumbres en general, Sebastian era un hombre reservado y solitario. No puedo decir que yo fuera su amigo, pero creo que le conocía bien. Realmente, no creo que pudiera nombrar a nadie a quien Sebastian pudiera llamar amigo. Era un hombre reservado y solitario y, aunque sus modales y actitud siempre eran correctos y amables, jamás dejaba ver mucho de su vida privada o sus pensamientos. - El vicedecano se frota la barbilla con la mano y sus ojos parecen concentrarse en algún detalle del pasado. - ¿Saben? Sebastian no siempre fue así. Recuerdo que cuando llegó a la Universidad era un joven estudioso, pero emprendedor, de otro carácter. Por aquel entonces, yo era profesor de Historia Clásica, y coincidíamos en reuniones y claustros, y lo recuerdo como una persona más dinámica y extrovertida. Sin embargo, cuando recuerdo sus últimos años, solo veo la imagen de un hombre triste, taciturno, solitario ... Algo sucedió en aquellos años, pero no sabría decirles cuando ni por qué. -

En ese momento, la puerta se abre, y el policía que estaba fuera accede a la sala con una bolsa en las manos, que procede a depositar sobre una mesa de madera.

- Señor, la ropa que solicitó.

James Chesterton se acerca a la bolsa, la abre y comienza a examinarla cuidadosamente.
Spoiler:
Tirada de Descubrir(65%) = 13 --> Éxito.
El investigador despliega la ropa, abarcando toda el área de la mesa, y la somete primero a una cuidadosa inspección visual, que no le revela nada inusual, aparte de los restos de salitre que quedan allí donde una vez hubo agua de mar. Después procede a palparla, recorriendo cada forro, cada costura, cada pliegue ... y es entonces cuando, en la camisa, tras la costura de la pechera, allí donde van los botones, encuentra algo más rígido de lo normal, algo que no debería estar allí normalmente. Con rapidez, el señor Chesterton saca un pequeño cortaplumas de su bolsillo, y ante la mirada atónita de los presentes, con un corte diestro y económico, abre la costura y del interior extrae un pequeño cuadrado, de unos tres centímetros de lado, de lo que parece pergamino. En una de sus caras no hay nada, pero la otra está pintada con pequeños símbolos y dibujos en el centro, y por el borde, rodeando la parte central, se aprecia lo que parece ser una escritura en un idioma cuyo alfabeto no sabéis reconocer.

- ¡Dios mío! ¿De dónde ha salido eso? - brama el inspector Stockes. - ¡Maldito sea Conrad! ¡Me aseguró que había registrado el cadáver y sus pertenencias de arriba a abajo! ¡Maldito borracho y vago!- grita y sale de la sala hecho una furia, mientras seguís escuchando sus impercaciones por el pasillo.
Spoiler:
Asumo que compartís la información entre vosotros. Si es así, la hermana Clarise y Lucas Corso poseen 40% de Ciencias Ocultas, y el resto 05%. Las tiradas son las siguientes: Hermana Clarise: 54, Lucas Corso: 35 --> Éxito, James Chesterton: 59, Amos Thaza: 80, Stuart Bronson: 32. El señor Lucas Corso identifica correctamente, por algunos símbolos y dibujos que ha visto en algunos libros que han pasado por sus manos, que dicho pergamino tendría la función de servir como talismán de protección (sin mucho éxito, por lo que se ve).

@L0cC0: Tirada de Fotografía (30%): 91 --> Fallo. Sacas una foto del pergamino, con el encuadre correcto, pero la escasa luz y un ligero movimiento de tu mano mientras la placa se expone hace que se vea un tanto borrosa. Se ve el talisman, pero los detalles están un tanto borrosos, y dificultan su identificación.
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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  L0cC0 el Jue Mayo 13, 2010 7:20 pm

- "Si han registrado su habitación con la misma eficacia, quizás encontremos un arma humeante bajo la cama...", pensó James Chesterton, quien no dejaba de observar el fragmento de pergamino que acababa de hallar en el interior de la camisa que vestía el difunto.

James se dirige al Señor Robinson: "¿Un talismán? ¿Pero un talismán de qué tipo? ¿Salido de dónde? ¿Para protegerse de qué? Señor Robinson, ¿conoce usted a alguien capaz de identificar el origen de este objeto? Supongo que disponiendo de los recursos de una universidad seremos capaces de determinar qué es exactamente este objeto, así como su procedencia".

Tras sacar del maletero de su coche la pesada máquina fotográfica, James realiza una captura del objeto sin estar muy seguro de la calidad que tendrá la imagen cuando sea revelada. La iluminación en el sótano donde se encuentra la morgue no es precisamente la mejor para la creación de una obra de arte fotográfica, pero quizás sea suficiente para conservar una imagen de los extraños grabados del pergamino.

James gira, cruzando su mirada con la del Vicedecano: "El Inspector Stockes no nos lo ha comentado, pero supongo que sus hombres habrán interrogado a los huéspedes de la residencia, interesándose por si la noche en que ocurrieron los hechos alguien vió u oyó algo fuera de lo normal".

No, no parecía el típico caso de "ajuste de cuentas", o lo que es lo mismo, la explicación que da la policía cuando no sabe a ciencia cierta por qué tienen un cadáver sobre una mesa de autopsias. Parecía un asesinato ritual. O algún tipo de accidente...

...una idea cruzó su mente.

========== Texto descriptivo =========

Antes de seguir desarrollando mi idea entiendo que debo explicarla y que el moderador decida si ésta debe ocurrírseme o no [ IDEA 70 ]. Mi personaje está empezando a pensar que la muerte del Profesor Andrew está relacionada con su trabajo, pero no es capaz de relacionarlo todavía. Si la idea finalmente se materializa en mi cabeza, propondré inspeccionar detenidamente el despacho profesional del difunto, buscando entre sus libros alguna imagen que sea parecida a la del talismán hallado en su ropa, así como cualquier referencia en sus manuscritos a investigaciones de campo llevadas a cabo en lugares relacionados con el mar o el océano.

Luego sigo, que se me ha echado la hora encima ;)

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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  Ripcurl el Jue Mayo 13, 2010 7:22 pm

Un muerto... ahogado en su habitación. Desde luego escapa de lo normal. Pero hoy en día nada puede sorprenderme, y una muerte extraña más no va a hacerlo.
La monja me ha desconcertado, siendo tan directa, sin dudar en examinar el cadáver. Desde luego no es la impresión que me dio al entrar en la habitación, supongo que por ello está aquí.
El señor Tahza ha estado muy rápido, y ese medallón que parece haber sido identificado como protector indica algo que ya sospechaba. Uno puede cerrar su puerta por dentro por costumbre, por sentirse seguro, ¿pero atascar las ventanas?

Desde luego, el medallón y las ventanas atrancadas sugieren que la víctima ya sospechaba que podía ocurrirle algo. Y si es verdad que las ventanas estaban atrancadas torpemente, quizás es por que lo hizo con prisa, porque no tenía tiempo. Así que, ¿dónde estaba el profesor antes de que se le encontrara?¿Quizá tenía alguna pauta en su comportamiento que nos indique dónde podría estar?¿Saben eso ya, inspector Stockes?

William parece afectado, pero quizás deba presionarle un poco, puede que sepa algo importante y no se haya dado cuenta.

William, quizás tu puedes aportarnos algo más que el inspector.
También has mencionado cambios en el profesor Andrews, y cambios que parecen provenir de algo que le pudo ocurrir. ¿Seguro que no puedes concretar más? Seguro que en esos seminarios te contaba por qué se interesaba, ¿puede que incluso fuera sobre algún viaje y a raíz de este volviera distinto?


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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  benigno el Jue Mayo 13, 2010 7:53 pm

Amos se sentía agradecido por la delicadeza con la que trataban el cadáver para que no quedase demasiado expuesto. Automáticamente se posicionaba casi sin darse cuenta de espaldas al cuerpo. No es que fuese una persona delicada, ni que no hubiese estado jamás en contacto con la muerte. Simplemente era una persona eminentemente práctica y si algo le desagradaba, intentaba en la medida de lo posible evitarlo.

Observó cuidadosamente el pergamino, intentando mantener la mente abierta por si algo se le ocurriese, aunque realmente esto también, estaba muy fuera de su ámbito de trabajo.

-"Una cosa está clara, y correjanme si me equivoco"... "Existen 3 razones para tener una habitación cerrada por completo por dentro y perdonenme si no hago sino expresar obviedades.... O bien no quería que entrase nadie (que por otro lado parece la opción más probable), o bien no quería que saliese nadie, o bien él, o su asesino, querían crear una idéa equivocada en quien encontrase el cuerpo."

- "Por supuesto, cuando digo no QUERIA que entrase alguien o saliese alguien, me refiero a que puede ser un ente imaginario... vaya, que bien pudiera ser que no estuviese del todo en sus cabales...."

- "Por favor, no me miren mal, no estoy intentando desacreditar al Sr Andrews. Simplemente digo, que no nos conviene descartar ninguna posibilidad, incluida la de que estuviese loco, o que esto sea un montaje de algún tipo con un objetivo que aun desconocemos".

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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  Tanis el Vie Mayo 14, 2010 6:15 am

La hermana Clarise rezó una vez más un padrenuestro por el alma del difunto y comentó:
-Lo que está claro es que este hombre había perdido su Fé, ya que confiar supersticiosamente en un objeto oscuro en vez de encomendarse a la protección de la Santísima Trinidad no tiene sentido. ¿Qué podría moverle a tal cosa?
Es una pena que no pueda identificar el talismán. Comparto la opinión de que quizá habría que investigar, primero entre sus cosas, y a partir de allí en la Universidad, sobre el significado del talismán. Seguro que ha salido de algún sitio y tiene que estar su explicación.
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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  L0cC0 el Vie Mayo 14, 2010 6:42 am

========== Continuación del texto descriptivo =========

(Perdón, anoche se me echó la hora encima y tuve que dejar mi acción sin acabar).

Si el moderador supone que (sin tener ni puta idea sobre Antropología como es mi caso) es lógico que se me ocurra relacionar su muerte con el trabajo, entonces propongo inmediatamente ir al despacho profesional del Profesor Andrew y ponerme a hacer "labor de campo" allí. Sacar absolutamente todos los libros que tenga y empezar a comparar imágenes con la fotografía del amuleto, agua de mar, etc. [ Buscar Libros 70% ]. Cualquier cosa que me permita relacionar su muerte con su trabajo, vamos.

Si Mr. M. considera que no, que sin tener ni idea de Antropología, eso es "mucho suponer", entonces solicitaré formalmente una tirada de [ Idea 70% ]

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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  Maska el Lun Mayo 17, 2010 11:48 am

Mientras el señor Chesterton fotografía el decorado trozo de pergamino, el señor Robinson se acerca a observar con detenimiento el improvisado talismán, su ceño fruncido y los ojos entrecerrados. Con sus manos extiende el pequeño cuadrado y lo examina desde muy cerca, mientras emite algo parecido a murmullos de preocupación.

- ¿Un talismán? ¿Pero un talismán de qué tipo? ¿Salido de dónde? ¿Para protegerse de qué? Señor Robinson, ¿conoce usted a alguien capaz de identificar el origen de este objeto? Supongo que disponiendo de los recursos de una universidad seremos capaces de determinar qué es exactamente este objeto, así como su procedencia.

- Lo que está claro es que este hombre había perdido su Fé, ya que confiar supersticiosamente en un objeto oscuro en vez de encomendarse a la protección de la Santísima Trinidad no tiene sentido. ¿Qué podría moverle a tal cosa? - pregunta la hermana Clarise en voz alta, compartiendo sus pensamientos con lo demás. - Es una pena que no pueda identificar el talismán. Comparto la opinión de que quizá habría que investigar, primero entre sus cosas, y a partir de allí en la Universidad, sobre el significado del talismán. Seguro que ha salido de algún sitio y tiene que estar su explicación.

El vicedecano deja el pergamino sobre la mesa, se frota los ojos y suspira con profundidad. Por un momento, su cara revela todo el cansancio, la preocupación e inquietud por las que parece estar pasando, pero esa impresión solo dura un instante, pues el vicedecano se recompone en apenas unos segundos y vuelve a presentar su anterior faz.

- Supongo que el señor Corso coincidira conmigo en mi opinión acerca del amuleto. Este talismán no es más que una superstición, como las herraduras, o las patas de conejo, sin ningún valor real. Cierto es que aparece en algunos textos alquímicos y demonológicos del siglo XVII, pero eso no le da más credibilidad que a las ya mencionadas herraduras, patas de conejo o tirar sal por encima del hombro. - Robinson comienza a andar por la sala, pensativo. - Su uso, tal y como cuenta la tradición ocultista, es el de proteger al propietario de mal de ojo, malas influencias o conjuros. Pero como ya les he dicho, no es más que un engaño, una baratija sin valor alguno. El hecho de que Sebastian lo usase ... no sé hasta que punto Sebastian creía en las artes ocultas o la magia, pero la presencia de este talismán me hace pensar que esperaba algo contra él ...
Spoiler:
Aquí asumo que Damobra confirma lo que dice William Robinson con respecto al amuleto.
- William, quizás tu puedes aportarnos algo más que el inspector. También has mencionado cambios en el profesor Andrews, y cambios que parecen provenir de algo que le pudo ocurrir. ¿Seguro que no puedes concretar más? Seguro que en esos seminarios te contaba por qué se interesaba, ¿puede que incluso fuera sobre algún viaje y a raíz de este volviera distinto?

- No puedo decir que Sebastian y yo fuéramos amigos, ni que me contase sus confidencias. Coincidiamos en aquellos claustros y seminarios, pero solo cruzábamos palabras y frases superficiales, nada importante, una relación correcta y educada, pero no muy profunda. Yo supe de sus viajes y estudios por terceras personas, ya que la Universidad es un mundo muy pequeño, pero nunca llegué a establecer conversaciones con él al respecto. Espero que en los archivos de la Universidad estén los registros de los viajes que le patrocinamos, así como en sus notas.

- El Inspector Stockes no nos lo ha comentado, pero supongo que sus hombres habrán interrogado a los huéspedes de la residencia, interesándose por si la noche en que ocurrieron los hechos alguien vió u oyó algo fuera de lo normal.

- Sí, por supuesto. Lo primero que hicieron fue interrogar al ama de llaves, la señora Miller, y al bedel, el señor Watson, ya que fueron los primeros que vieron el cadáver. No me he leído los informes, pero yo mismo hablé con ellos tras el suceso, pues se pueden imaginar el trago que eso supone. La señora Miller, en concreto, estaba a punto del colapso nervioso, y juró y perjuró que no vio ni oyó nada fuera de lo corriente aquella noche. El señor Watson, por el contrario, dice que poco después de la medianoche, vio un relámpago y posteriormente el ruido de un trueno, y que luego comenzó una leve llovizna que duró apenas unos dos o tres minutos. Lo que le llamó la atención es que dice que en aquel momento, en el cielo solo se veían las estrellas y que no había ninguna nube sobre el cielo. Aunque, francamente, sin querer criticar al señor Watson, se sabe en toda la Universidad que suele acostarse tras una larga visita el tugurio de O'Reilly, por lo que no me fiaría yo de sus observaciones.

En ese momento, el inspector Stockes irrumpe en la habitación con presteza y gestos algo alterados. Su cara seria y congestionada refleja el enfado del que es presa.

- Disculpen todos ustedes, y en especial la hermana Clarise, mi momento de arrebato. - dice con un tono más calmado y controlado. - Uno de mis hombres me aseguró que había registrado minuciosamente las vestiduras del difunto. Que el señor Chesterton haya encontrado eso no da una gran imagen de la policía de Arkham, pero les puedo asegurar que el responsable ya ha sido apercibido. Lamento profundamente el incidente.

- Desde luego, el medallón y las ventanas atrancadas sugieren que la víctima ya sospechaba que podía ocurrirle algo. Y si es verdad que las ventanas estaban atrancadas torpemente, quizás es por que lo hizo con prisa, porque no tenía tiempo. Así que, ¿dónde estaba el profesor antes de que se le encontrara?¿Quizá tenía alguna pauta en su comportamiento que nos indique dónde podría estar?¿Saben eso ya, inspector Stockes?

- El estado de su habitación cuando se le encontró confirma que parecía esperar que algo le iba a suceder. En cuanto a dónde había estado el profesor el día anterior a su muerte, dejénme que lo consulte ... Acudió a desayunar al comedor comunal, y luego fue a dar clases, se le vio en su despacho hasta el mediodía, después acudió a su habitación, donde pidió que le llevasen la comida, y ya no volvió a salir de allí. En cuanto a pautas, solía hacer siempre lo mismo; desayuno, clases, despacho, comida, clases, despacho y luego se retiraba a su habitación.

- Una cosa está clara, y corrijanme si me equivoco ... Existen tres razones para tener una habitación cerrada por completo por dentro y perdonenme si no hago sino expresar obviedades ... O bien no quería que entrase nadie, que por otro lado parece la opción más probable, o bien no quería que saliese nadie, o bien él, o su asesino, querían crear una idéa equivocada en quien encontrase el cuerpo. - dice el señor Amos Tahza, que ha dejado el bombín sobre una de las mesas, mientras desgrana sus pensamientos. - Por supuesto, cuando digo no QUERIA que entrase alguien o saliese alguien, me refiero a que puede ser un ente imaginario... vaya, que bien pudiera ser que no estuviese del todo en sus cabales ... - y se hace un silencio en la habitación, como si dejase un tiempo a los presentes para ponderar su idea. - Por favor, no me miren mal, no estoy intentando desacreditar al Sr Andrews. Simplemente digo, que no nos conviene descartar ninguna posibilidad, incluida la de que estuviese loco, o que esto sea un montaje de algún tipo con un objetivo que aun desconocemos.

El vicedecano Robinson esboza una media sonrisa.

- Señor Tahza, comprendo su precaución, y hasta cierto punto su incredulidad en este caso. No es algo que resulte fácil de asimilar, pero ... estamos perdidos, y la policía se muestra incapaz de avanzar más. No están preparados para enfrentarse a este tipo de casos, si el inspector aquí presente me permite decirlo. Por eso es por lo que les he reunido, porque necesitamos otra perspectiva, otro punto de vista. Que el señor Andrew estuviera en sus cabales o no, ya no importa, pues está muerto. ¿Un montaje? Como ya ha dicho en inspector, no descartamos nada debido a lo inusual del caso, pero nos parece improbable. De todos modos, ahora el caso está en sus manos.

El inspector Stockes se lleva las manos a la espalda y cuadra sus hombros.

- Caballeros, poca más información podemos darles aquí. Además, en este corto espacio de tiempo han demostrado que pueden ver cosas que mis hombres han pasado por alto. - comenta con cierta contrariedad en el rostro, y podríais decir que con vergüenza. -Así que, si no tienen más preguntas al respecto, les sugeríría que comenzaran la investigación de campo.
Spoiler:
La voz del Master:
@L0cC0: A tu personaje se le ocurre perfectamente que lo actual puede estar relacionado con su trabajo. No se trata de una idea feliz ni de una asociación extraña, sino de un hilo de investigación válido. La Idea la tiraría como algo no demasiado evidente a primera vista, y considero que esto no es el caso.

@Benigno: En este caso concreto no he tirado ni Psicología ni nada similar, porque ninguno de los personajes tenía la intención de ocultar nada, y se han prestado a daros información sin cortapisas.

@Todos: Si tenéis alguna pregunta más que hacerles, aclaraciones o similar, aprovechad ahora. En todo caso, proponed a donde vais ahora y muevo la escena.
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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  benigno el Lun Mayo 17, 2010 1:31 pm

Amos se aclara la garganta con suavidad.

- "Hmmm, veamos, como puntos por comprobar tenemos:
- Despacho y alrededores.
- Archivos de la Universidad y Libros y apuntes del despacho y del departamento
- Colaboradores, y otro personal de la Universidad que tuviera relación con Mr Andrews directamente o con su trabajo.

- "Por otro lado, no sé si el cuerpo del difunto o este.. hmmm... talismán, pueden requerir profundizar más sobre el tema. Ustedes dirán"

- "No sé si me dejo algo, yo por mi parte, creo que donde más puedo aportar es hablando con conocidos suyos o colegas de departamento, empezando quizás por la Sra Miller y el Sr Watson, y siguiendo por cualquier otra persona que el Sr Robinson crea que pueda estar relacionada, o lo haya estado, con el trabajo del Sr Andrews."


Hace una pequeña pausa.

- "Si les parece correcto, claro. Por supuesto estaré encantando de ir acompañado con cualquiera de ustedes si así lo estiman oportuno".

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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  L0cC0 el Lun Mayo 17, 2010 2:16 pm

"Si no tiene inconveniente, creo que sería interesante que nos permitieran inspeccionar la habitación del señor Andrew...".

James recoge su sombrero y su gabardina de la percha y comienza a ponérselos.

- "...y en relación con el trabajo del difunto... ¿alguno de ustedes conocía exactamente la naturaleza de sus investigaciones?". James se dirige al Vicedecano Robinson: "Usted comentó antes que el Señor Andrew era un estudioso de las culturas tribales norteamericanas, pero... ¿qué se encontraba estudiando exactamente en las fechas en que murió? ¿Podría ser posible que el profesor hubiera realizado algún hallazgo significativo que alguien pudiera estar interesado en hacer que permaneciera oculto?". James deja una pausa antes de realizar su última pregunta, mirando fijamente al vicedecano: Señor Robinson, ¿tiene la Universidad de Arkham algún enemigo que pudiera llegar hasta estos extremos para perjudicar su imagen o para desacreditar las labores de investigación que en ella se desarrollan?"

- "Quizás sería interesante poder inspeccionar el despacho que el Profesor Andrew tenía en la universidad. Quizás podamos hallar alguna otra pista que nos ponga en el camino correcto para dar explicación a esta extraña situación"
.

Con su sombrero y gabardina, James S. Chesterton abandona la morgue y sale a la calle.

========== Texto descriptivo =========

Me gustaría observar con atención la expresión del Vicedecano Robinson mientras responde a esta última pregunta, para tratar de detectar ya no mentiras, sino medias verdades que puedan ponernos en peligro más adelante [ Psicología 60% ].

Mis preferencias en cuanto al cambio de escenario son: despacho del profesor en la universidad y habitación del profesor en la residencia (en ese orden).

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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  Maska el Vie Mayo 21, 2010 8:25 am

Tras la última frase del inspector Stockes, los asistentes se levantan de sus sillas y proceden a recoger sus pertenencias, en silencio como si cada uno de ellos estuviera dándole vueltas a lo acontecido en la sala. El señor Amos Tahza parece especialmente aliviado de perder de vista el cadáver, mientras la hermana Clarise reza un último salmo por el pobre pecador.

El señor Chesterton se gira un último momento a la altura de la puerta y mira fijamente al vicedecano:

- Si no tiene inconveniente, creo que sería interesante que nos permitieran inspeccionar la habitación del señor Andrew ....

- No hay ningún problema. Estoy seguro que el inspector les facilitará el acceso a dichas zonas, ¿no es así? - pregunta Robinson mirando a Stockes, que asiente ligeramente con la cabeza.

- Sí, sí, por supuesto. No habrá ningún problema. - admite el inspector.

Esta vez es el señor Tahza el que habla, mirando al inspector:

- "Hmmm, veamos, como puntos por comprobar tenemos:
- Despacho y alrededores.
- Archivos de la Universidad y Libros y apuntes del despacho y del departamento
- Colaboradores, y otro personal de la Universidad que tuviera relación con Mr Andrews directamente o con su trabajo.

- "Por otro lado, no sé si el cuerpo del difunto o este.. hmmm... talismán, pueden requerir profundizar más sobre el tema. Ustedes dirán"

- "No sé si me dejo algo, yo por mi parte, creo que donde más puedo aportar es hablando con conocidos suyos o colegas de departamento, empezando quizás por la Sra Miller y el Sr Watson, y siguiendo por cualquier otra persona que el Sr Robinson crea que pueda estar relacionada, o lo haya estado, con el trabajo del Sr Andrews.


- Les diré a mis hombres allí destacados que les dejen acceso a todas las zonas de la investigación policial, así como que les ayuden en lo que pudieran necesitar. Por favor, manténganme informado de cualquier cosa que pudieran encontrar o averguar.

- Yo por mi parte, llamaré a la Universidad para que la señora Miller y el señor Watson estén allí cuando lleguen, y les instruiré para que contesten a a sus preguntas.

- ...y en relación con el trabajo del difunto... ¿alguno de ustedes conocía exactamente la naturaleza de sus investigaciones?. James se dirige al Vicedecano Robinson: Usted comentó antes que el Señor Andrew era un estudioso de las culturas tribales norteamericanas, pero... ¿qué se encontraba estudiando exactamente en las fechas en que murió? ¿Podría ser posible que el profesor hubiera realizado algún hallazgo significativo que alguien pudiera estar interesado en hacer que permaneciera oculto? -. James deja una pausa antes de realizar su última pregunta, mirando fijamente al vicedecano: - Señor Robinson, ¿tiene la Universidad de Arkham algún enemigo que pudiera llegar hasta estos extremos para perjudicar su imagen o para desacreditar las labores de investigación que en ella se desarrollan?

- Aunque no he leído ninguno de sus estudios, Sebastian se centraba en investigar cuanta de la cultura estadounidense había penetrado en las costumbres de lo pueblos nativos de la zona noreste, y cuanta permanecía inalterada. Al menos, eso era lo que ponía en los impresos de solicitud de fondos de la Universidad. - dice Robinson. - En cuanto a qué estaba investigando ahora mismo, lo desconozco. Normalmente durante el año lectivo, Sebastian permanecía en la Universidad dando clases y trabajando sobre las notas de su expedición anterior, que siempre solía ser en época estival. En cuanto a enemistades ... siempre hay rivalidad académica entre instituciones de este tipo, pero jamás creo que se llegase a este punto.
Spoiler:
James Chesterton Tirada de Psicología (60%): 36 --> Éxito. Estudias atentamente el rostro y el lenguaje no verbal del señor Robinson, pero no ves nada que pueda interpretarse como mentira o media verdad.

Tras eso, salís de la sala, y el policía que permanecía allí de guardia os escolta hasta la entrada.

La Universidad de Miskatonic no está muy lejos de la comisaria. Tanto, que ni siquiera es preciso montar en coche o tomar el tranvía que recorre las principales calles de Arkham, a pesar de que unas nubes grises, cargadas de agua, amenacen de nuevo el cielo de la ciudad. Las calles siguen estando extrañamente plomizas, con cierto movimiento, pero carentes de un cierto algo, acorde con la primavera que no termina de llegar al estado de Massachusetts. Camináis a lo largo de un par de calles y pronto podéis ver el edificio principal del campus.


La Universidad se asienta en medio de la ciudad de Arkham, como si la urbe hubiera crecido en torno a ella, y desde sus torres se puede observar todo el municipio y el discurrir del río Miskatonic hasta su desembocadura. La Universidad se asienta sobre una finca ajardinada que ocupa unas cincuenta hectáreas y está salpicada por edificios que albergan diferentes facultades, así como los distintos colleges privados, el decanato, la residencia de profesores y otros recintos administrativos o de mantenimiento. Los otrora transitados jardines del campus están prácticamente vacíos, bien por que es horario lectivo, bien por el desapacible clima que disuade de paseos por el exterior, aunque podéis ver algún alumno rezagado, corriendo para llegar a clase.

Os dirigís a la residencia de profesores, un edificio antiguo junto al del rectorado, construído a mitad del siglo XIX, de piedra oscura, enredaderas trepando por sus paredes y ventanas pequeñas. En la puerta os espera un policía cubierto con un poncho de plástico, anticipando la lluvia que ya rumia en el cielo de Arkham.

- Hola, ustedes deben de ser los caballeros que manda el inspector Stockes. - dice el uniformado, de manera seca, y podéis percibir que no le hace ninguna gracia que estéis allí. - Me ha dicho que debo ayudarlos en aquello que me soliciten ... siempre dentro de unos límites, y que querían ver el despacho y la habitación del profesor asesinado. La habitación está en este mismo edificio, y el despacho no está lejos, en aquel edificio de allí - y señala a otro edificio contiguo, apenas separado de la residencia de profesores por unos treinta metros de cesped.

En ese momento, podéis ver a un hombre que baja corriendo las grandes escaleras que hay dentro en la residencia y sale por la puerta, dirigiéndose hacia vosotros. Es un hombre de mediana edad, con gafas de montura dorada, de complexión normal, tirando a fofo, que jadea por el esfuerzo.

- Ufffff, gracias a Dios ... que les encuentro. - dice entre jadeos. - Soy el señor Emmanuel Blair, ayudante del vicedecano Robinson ... y profesor de Geología ... Hace unos minutos me llamó ... para advertirme ... de que ustedes venían ... hacia aquí. Perdonen. - y tose estruendosamente y se toma unos segundo mientras trata de recuperar el aliento. - Me comentó que querían ustedes hablar con la señora Miller y el señor Watson. He mandado a buscarlos y en unos minutos se reunirán con nosotros en la puerta de la habitación del finado señor Andrew. Por otro lado, creo que comentó la posibilidad de que accedieran ustedes a los registros de la Universidad en busca de información. Tengo copias de las llaves, así que ustedes dirán lo que quieren visitar primero.
Spoiler:
Perdón por el retraso ...
Bueno, tenéis el despacho del finado, su habitación, a los testigos que encontraron el cadáver, y los registros de la Universidad bastante cerca unos de otros. Si queréis dividiros y visitar sitios distintos, decidme dónde vais cada uno.
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Maska

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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

Mensaje  Tanis el Vie Mayo 21, 2010 9:07 am

Yo por mi parte creo que haré el bien hablando con la Sra. Miller y el Sr. Watson; aprovechando para intendar darles consuelo cristiano ante la situación acaecida.
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Tanis

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Re: Arkham bajo la tormenta (Cap. I)

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